Arturo y yo: neobarrosos

Por algún motivo que non se me alcanza, experimento unha certa proximidade co arxentino Arturo Carrera (1948), neobarroco ou neobarroso case da quinta do poeta trotskista-anarquista Néstor Perlongher (1949-1992), autor este último de libros de poemas como Alambres (1987) e tamén, na condición de antropólogo social e militante polos dereitos dos homosexuais, de estudos como O negócio do michê. Prostituição viril em São Paulo (1987), inicialmente a súa tese de doutoramento en Campinas.

Agora que recibo de Laura un mail a nome cambiado (AC↔AC) e que ademais María falará, tel quel, de Severo Sarduy e neobarroquismo no Festival Pop Vite Nuove 09, coñecido tamén en círculos goliárdicos como “Festival Didi-Hip-Hop Amarrado/a al Duro Banco 09 horas/día”, é o momento de recuperar definitivamente un celebrado poema do libro Arturo y yo (1984), de Carrera. Este, algo longo para o habitual nesta ventá, de título “El potlatch de las siestas”:

Un coloquio remoto se hundía en la exageración

(miniatura de una incertidumbre
que lo amparaba): Algo querrá ahorrarnos
siempre, la pena de la escritura

El campo.
Todas sus cruzadas de comadronas
invisibles.
La arena de oro el sentido y del sentido,

madres desaparecidas. Vuelvo a una patria
de terrores pueriles y asaltos
a la pequeña oscurecida urbe
de la memoria: Oh, tristeza

Me has enfrentado al lujo insoportable
de mi desnudez.

Aquí está el mapa de lo reído y de lo
por reir.
Los lugares que deslizan su ritmo reificado
en lo alarmante:

El tiempo
que contrae
el abismo
de los niños.

Hay que enfermarse.
Hay que enloquecer.

“Hay tres minas jugando
al Ludo, podés creer?”
-dijo Mariano.
“Parece que juegan y
cuando las mirás fijamente
desaparece el tablero”.

“Estás en pedo -dijo Julio.
Más borracho que ellas”.

Busca el agravio de la alucinación
compuesta (se despereza en estos
campos)

Sus patios para dar mis vueltas.

Sus sótanos para retocar heroicamente
los homenajes al cuadrado.

El campo.

Unas cartografías silbadoras. Colores
repetidos en los timbres, oh, monjes:

Vosotros que de la plegaria hicisteis
una partitura, un mapa para el acting
de escoger de la luz la calentita sombra
quejumbrosa.

Vosotros,
para quienes el mal y el bien
son el paisaje: el paseo más puro
de la contemplación

Estamos en Indio Rico,
a escasos kilómetros de Pringles y
es la industria de los noveleros,
con sus flechas de macizo oro y sus
boleadoras de pepitas áureas forradas
de billetes de cuero…
Estas son dunas, dunas mínimal, y
estas son napas con láminas de mica
traspapeladas.

Ahora estoy en Pringles,
en la azotea de mi casa donde soy Vatek,
con mis astronomías lanares y gozo,
como también de día gozo, tendiendo
desnudo la ropa: paso por el silencio
costumbres que el almuédano corta
al llamar a la Meca: duda, por todas
sus geometrías secretas donde la luna
entierra unas cerezas frías…

Hijo,
y padre.
Pero con un juego limpio
bajo la nariz ganchuda: el amor,
el equilibrio tumultuoso del “galpón”
donde unos tumultuosos quemaban los
juguetes y el trigo.

Malones.
Malones señores pintados con su crueldad
que cunde como el fuego del deseo
en la pampa.

Pero hay el barullo de lo pequeño, aún,
cruzando el cielo matizado sobre
cardos y escobas albinas y estolas plateadas.
El brillo del panadero, erizo suavísimo
con su relámpago tieso de madrugada,

y también el llanto,
el llanto ameno del siringo, angustiante,
y prolongado…

Estímulo de la secreta alegría de la sensación
de simular tantos discursos y prometer más
mímicas,
más mordeduras.

Algo que quiere ahorrarnos
la pena de la escritura: No hace mucho le
dije a Emeterio: No he fundado ningún sistema
nuevo de lectura; nada original: ni siquiera,
volverme imperceptible… ahora enmascararnos
los brazos, las manos… (No dijo nada y después
pensando que iba al mar con los chicos dijo:
“Comprate una sombrilla, es algo que puede
durarte años”).

Genet sabe que el goce le es negado por
principio -dijo Sartre.

¿Yo busco el agravio de la muerte?
No; enumero el sentido de una desaparición
escrupulosa:

el arco iris no.
los niños no.
un amor no.
un cuerpo que al pasar
deja que el deseo nómade se precipite en él
como una nevisca incandescente,
como una lluvia
fulminante. No.

una idea célibe no. viuda no.

una frase fastuosa que aparece
en la mitad de un ingenuo
momento,
de una ingenua desaparición

Del campo. No.
Del fauno o silvano que aflojó los cordones
soltó los ojos en los manojos de doradas
espigas. No.

Un sileno no.
Un coribante con su falo serruchado
en la mano,
bailando y restallando de dolor,
bailando y restallando. No.

Genet sabe que el goce
le es negado por principio:
Natachita me trajo su libro de cuentos
y Natacha, la madre, leyó en ruso.
Un cuento que no entendí, pero que
disfruté bestialmente
como una bestia que se sale de su ajustada
maya.
Natachita me miraba.
Liliana agachó la cabeza y alzó, imperceptiblemente,
los difíciles hombros: Ella también escuchaba…

Natacha cantaba, en realidad, ese cuento
maravilloso. Cuando terminó, alguien dijo: “¡Qué lindo!”
Natacha se apresuró a explicarnos que era un cuento
que le leían asiduamente a Pushkin.

Me despedí de todos ellos, como siempre,
besando a cada niño: coronando con un acto de
malsana estupidez aquella estupenda “lección”
de poesía.

Un poema agora de Néstor Perlongher na súa propia voz. “Cadáveres”, tomado xustamente do libro arriba mencionado Alambres.
[Arturo Carrera e Néstor Perlongher]

7 ResponsesArturo y yo: neobarrosos to “”

  1. Teoría M Says:

    O problema da perspectiva posmoderna é que é capaz de ver calquera cousa en calquera parte, case todo pode ser neobarroco, sempre que non se trate realismo decimonónico. Que a súa foto e mais Chus Pato sexan neobarrocas é algo que podo aceptar. Pero, entón, se o neobarroquismo é a fragmentación, a profusión de marxes, de límites, a ruptura da causalidade: que facemos con toda a produción novelística do XX? tamén é neobarroca? Joyce ou Woolf? E Beckett?

    Ás veces, observo certa ausencia de método… oh, Ilustración!

  2. Teoría M Says:

    Quero dicir, Cero Absoluto pode ser neobarroco! descaradamente fragmentario, excesivo, simbiótico, múltiple nos puntos de vista (e tanto, coa RV polo medio!), etc.
    Si. Só hai que pensar un pouco en novelas e saen as neobarrocas por un tubo. E que? Quero dicir, se o é, que pasa? en que sentido é útil dedicarnos a investigar trazos barroquizantes en producións contemporáneas? para chegar a concluir que a posmodernidade é barroca?

  3. Dario Fo Says:

    Eu leo neobarroso, e yo e Arturo. A qué ven entón tanta explicación neobarroquista?
    Teoría M non darará as clases así?

  4. Teoría M Says:

    Darío, non pretendía aquí ser didáctica, quero dicir, non era o meu discurso o dunha clase, só cuestionaba e cuestionáballe a Lándoas a utilidade do concepto neobarroco.

  5. Lándoas Says:

    Teoría, Darío, Arturo…? Estou rodeado!!

  6. Tristán Setrof Says:

    De parte de Saúl Yurkievich

    Santa María de la Salud-
    detrás está la casa
    su guarida
    por la ventana mira
    húmedos muros ve
    descascararse los minutos
    diminutivamente
    fuga lenta
    se demora
    y abandona
    al desaliño
    suena el timbre
    desazona
    sale ese rey Lear
    por el viento negro
    el rostro ajado:
    rayas del paso:
    penado
    blanca la brava cabellera
    blanca la barba
    marañas
    las suyas
    y en los ojos siempre incisivos
    el brillo leonino
    arremete
    abre la puerta en bata
    de baño y sandalias
    -¿Cómo está usted mister Pound?
    -Senil.
    cierra sin más
    como clausura mundo
    como calla
    como se va y sella
    a sordas a mudas
    “A lo setenta años supe
    que no era un lunático
    sino un retardado mental.”
    “Los Cantos, esa chapucería,
    no consiguen crear sentido.
    Sabiendo poco de las cosas
    hace de la poesía un saco
    donde arrojar todo cuanto
    despertó mi interés.”
    hasta la palabra impresa es presa
    de la caducidad
    aquel badajo que repicó
    con furia loca
    con furor heroico
    la campana mayor
    atronadora boca
    vocal revuelo: exorbitancia
    toda esa ira canora
    tejemaneje arrebatado diestro descalabro
    grandilocuencia estentorea fulguración a sobresaltos
    de pronto se ahueca:
    no llega no toca no atrapa
    no da en el blanco
    no va al meollo no ahonda
    la potencia intempestiva se vuelve
    retórico rimero
    plétora retumbante y presumida
    “Nada me resta en la vida,
    estoy simplemente inmerso en ella.
    Me vuelvo analfabeto y salvaje.
    Con el invierno, caigo en letargo,
    caigo y me contemplo.”
    “Me llegó el extraño día
    en que comprendí que nada sé.
    Nada de nada.
    Muchas palabras quedaron vacías.”
    todo se reveló
    desvío desatino desvarío
    y las ideas a las que adhirió
    con vehemencia
    las consignas que siguió y proclamó
    estentóreo
    las convicciones afirmadas
    fijamente
    vaciadero de golpe resultaron:
    colapso de su mundo
    resquebrajadas las creencias
    tempos loquendi tempos tacendi
    “Llegué demasiado tarde
    a la total incertidumbre.
    Sólo tengo conciencia de la duda.”
    golpe de duda que quiebra el cristal
    quebrantado
    se anegó
    en la senilidad ahora querida
    “No entré en el silencio -dijo-
    fui atrapado por él.”
    el titán el vociferador el enjaulado
    arrogante cosmógrafo
    el profeta de un nuevo clasicismo
    fue por fin portavoz de la catástrofe
    predicador de la horda
    estro destructor
    vástago de erinias
    tarde lo supo

  7. lándoas Says:

    Interesante, Tristán. Non creo que ninguén se moleste. Hai algún verso que para un surrealista como Larrea sería premonitorio da morte de Yurkievich nunha estrada de Avignon.

    Gústame o salomónico “tempus tacendi”. Lémbrame os días felices nos que tras estudar topoloxía saiamos de tazas, e tazas, e tazas. Calados como petos.